Once leyendas, el mismo coche y 8.250 temporadas: la liga del mejor piloto de la historia
F1 Legend Sim · Redacción · 22 de agosto de 2026 · 9 min de lectura
Es la pregunta que nunca se apaga, y normalmente se responde con recuerdos. Aquí la hemos respondido con un experimento: once candidatos, el mismo coche exacto en cada duelo, todos contra todos, 150 campeonatos por cada duelo. Son 55 duelos y unas 8.250 temporadas completas. El resultado tiene una parte esperable, una sorpresa y una confesión incómoda sobre lo que un simulador puede y no puede saber.
Por qué comparar entre eras es imposible… y qué se puede hacer
El Senna de 1988, el Schumacher de 2004 y el Verstappen de 2023 nunca compartieron pista en su mejor momento. Corrieron con coches distintos, reglamentos distintos, neumáticos distintos y rivales distintos. Cualquier comparación directa tiene que neutralizar todo eso, y ahí es donde normalmente la opinión sustituye al dato.
Un simulador no resuelve el problema, pero sí lo acota: si a los once les das el mismo coche —el mismo, no uno parecido— y les haces correr el mismo campeonato contra la misma parrilla cientos de veces, el material deja de ser una excusa. Lo único distinto entre un lado del volante y el otro son los atributos del piloto.
La liga: once pilotos, un mismo coche en cada duelo
Cada pareja corrió 150 campeonatos de 18 carreras como compañeros de equipo, los dos en el mejor coche de una temporada real y contra la parrilla de ese año. La columna de la derecha es el porcentaje de campeonatos que cada uno acabó por delante de su rival, sumando sus diez oponentes.
La temporada de cada duelo se elige para que ninguno de los dos duelistas corriera en ella — si su nombre está en la parrilla, el motor lo hace correr dos veces. Salieron siete: 1990, 2002, 2006, 2007, 2014, 2020, 2026. El porqué está en la metodología, al final.
| # | Piloto | Nota de partida | Duelos ganados | Con lluvia |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Max Verstappen 2023 | 98 | 83.5% | 87.9% |
| 2 | Michael Schumacher 2004 | 97 | 80.7% | 81.3% |
| 3 | Ayrton Senna 1993 | 96 | 71.3% | 68.9% |
| 4 | Alain Prost 1990 | 94 (+1) | 70.1% | 70.3% |
| 5 | Lewis Hamilton 2020 | 96 (-1) | 69.0% | 70.4% |
| 6 | Fernando Alonso 2005 | 94 | 56.8% | 57.9% |
| 7 | Sebastian Vettel 2013 | 92 | 39.9% | 38.1% |
| 8 | Juan Manuel Fangio 1957 | 90 | 34.5% | 38.6% |
| 9 | Jim Clark 1965 | 88 | 23.5% | 19.5% |
| 10 | Niki Lauda 1977 | 86 (+1) | 11.6% | 12.5% |
| 11 | Jackie Stewart 1971 | 86 (-1) | 9.1% | 4.5% |
«Nota de partida» es el overall con el que cada piloto entra en el simulador; entre paréntesis, los puestos que gana o pierde la liga respecto a ese orden.
La confesión: casi todo esto ya estaba en la nota de partida
Empecemos por lo que un artículo honesto tiene que decir primero. El orden que sale de las 8.250 temporadas es casi exactamente el orden de la nota con la que cada piloto entra en el simulador. Hay tres intercambios, los tres de un solo puesto, y los tres —lo veremos ahora— caen dentro del margen de error.
Eso no es un fallo del experimento: es su límite. Un simulador no sabe quién fue mejor; sabe lo que le hemos contado de cada uno. Si esperabas que la máquina destronara a alguien, la máquina no puede hacer eso, y quien te diga lo contrario te está vendiendo algo. Lo que sí puede hacer —y es más útil de lo que parece— es decirte cuánto se traduce cada punto de nota en resultados, y dónde deja de haber diferencia.
El hallazgo de verdad: hay escalones, no puestos
Aquí está lo que las 8.250 temporadas sí aportan. Con esta cantidad de repeticiones, dos resultados que se lleven menos de unos 3 puntos porcentuales son indistinguibles: la diferencia cabe dentro del ruido. Y con esa vara, la tabla deja de ser una lista de once puestos y se convierte en escalones.
Arriba, Verstappen y Schumacher se llevan 2,7 puntos con un umbral de ±2,8: están empatados. En el cara a cara directo, Verstappen acaba por delante en el 54% de los campeonatos — o sea, un lanzamiento de moneda con un poco de sesgo.
Y en el escalón siguiente pasa lo mismo entre Senna, Prost y Hamilton: 1,3 y 1,1 puntos entre ellos, contra un umbral de ±3,4. Otro empate a tres.
Lo que sí separa el modelo son los escalones entre sí: de Schumacher a Senna hay 9,4 puntos, de Hamilton a Alonso 12,2, de Alonso a Vettel 16,9. Todos muy por encima del margen.
Traducido: dentro de este modelo, la pregunta «¿quién es el número uno?» no tiene respuesta, y la de «¿quién es el tercero?» tampoco. Lo que sí tiene respuesta es a qué grupo pertenece cada uno. Es un resultado más útil que un ranking, porque te dice qué discusiones tienen sentido y cuáles son sobre nada.
La sorpresa: la lluvia no rescata a Senna. Y sabemos por qué
La leyenda de Senna bajo el agua es de las pocas cosas en las que casi todo el mundo está de acuerdo: Mónaco 1984 remontando con un Toleman, Estoril 1985 ganando por más de un minuto, Donington 1993 pasando a cuatro coches en la vuelta inicial. Así que repetimos la liga entera con lluvia, esperando verle subir.
Bajó. De 71.3% a 68.9%, del tercer puesto al quinto. En el cara a cara con Hamilton la cosa se da la vuelta del todo: Senna gana el 53% de los campeonatos en seco y solo el 42% con lluvia.
Antes de publicar eso como «el simulador desmiente el mito», fuimos a mirar por qué. Y la respuesta no deja en buen lugar al simulador: no existe ningún atributo de mojado. Nuestro motor no tiene una casilla que diga «este piloto es extraordinario bajo el agua». Lo que hace cuando llueve es cambiar los pesos de la fórmula —baja lo que aporta el coche, sube lo que aportan el piloto y los reflejos— y usar el atributo de reflejos como aproximación. Y ahí Senna tiene un 94, que es el más bajo de los cinco de arriba: Verstappen 98, Schumacher 97, Prost 96, Hamilton 95.
O sea que el modelo no está desmintiendo nada. Está enseñando un agujero propio: Mónaco 84, Estoril 85 y Donington 93 no tienen ninguna casilla donde caber. Un piloto cuya mayor virtud fue exactamente eso entra en el simulador sin ella. Lo apuntamos como lo que es —una carencia de nuestros datos, no un veredicto sobre Senna— y probablemente sea lo más valioso que ha salido de las 8.250 temporadas.
Quien sí gana con lluvia es Juan Manuel Fangio: contra Vettel pasa de ganar el 42% de los campeonatos en seco al 51% con lluvia — de perder el duelo a ganarlo. Por la misma razón, del revés: la lluvia reparte menos peso al coche y más al piloto, y el suyo es un perfil de manos antes que de material.
Lo que estos números no dicen
Tres advertencias, y van en serio:
Uno. Los pilotos antiguos salen abajo —Clark, Lauda, Stewart, entre el 10% y el 24%— y eso no significa que fueran peores. Significa que sus notas de partida son más bajas. Comparar un piloto de 1965 con uno de 2023 con una sola escala es una decisión editorial discutible, y es nuestra, no del motor.
Dos. El experimento mide ritmo de carrera repetido. No mide desarrollar un coche, aguantar la presión de un título, montar un equipo alrededor o cualquiera de las cosas por las que Schumacher o Hamilton son quienes son.
Tres. La clasificación apenas cuenta. En nuestra fórmula el ritmo de carrera pesa muchísimo más que la vuelta rápida del sábado, así que un piloto cuya mayor virtud sea una vuelta perfecta —otra vez Senna, con un 99 en clasificación, el más alto de los once— está compitiendo en el terreno que menos le favorece.
Entonces, ¿quién es el mejor?
Dentro de este modelo y con estas notas: Verstappen y Schumacher empatados arriba, y un empate a tres detrás con Senna, Prost y Hamilton. Fuera de este modelo, la pregunta sigue sin respuesta, y probablemente sea mejor así. Lo que hemos ganado no es un veredicto: es saber que la discusión tiene sentido entre escalones y ninguno dentro de uno, y de paso haber encontrado una cosa que nuestro simulador no sabe hacer.
Si quieres montar tus propios duelos en igualdad de coche, el modo ¿Qué pasaría? deja elegir a los dos pilotos, el coche y la temporada. Y en las fichas de cada piloto está el desglose de sus atributos, que es de donde sale todo esto.